Lierbaers fue el director de la biblioteca Real de Bruselas, un gran profesional belga de la biblioteconomía. A diferencia de otros autores anteriores a ellos como Shera que colocaban la biblioteconimía como una ciencia superior, él piensa que no hay diferencias entre bibliotecarios y documentalistas, son profesionales del mismo campo, el de la información, ambos se preocupan de la calidad de la ficha catalográfica, de la bibliográfica, y de la calidad de la información. Tienen la diferencia de que los bibliotecario escribe el documento y los documentalistas analizan el documento, pero también hay que resaltar que los bibliotecarios analizan también el documento cuando se trata de una biblioteca especializada.
En mi opinión dio un gran paso en la documentación poniéndolo al mismo nivel que la bibliotecomía ya que siempre había quedado en un nivel inferior, en cambio ahora los dos términos los considera sinónimos.
Su obra más conocida es la que publica en 1996 la 32º Sesión del Consejo General de la IFLA, llamado “las bibliotecas y la documentación. Punto de vista Europea”. En esta comunicación intenta mostrar un paralelogramo entre la biblioteconomía la documentación, entre sus funciones.
Tuvo una gran función teniendo en cuenta que el era bibliotecario haciendo un trabajo que colocara a las documentalistas en el mismo nivel que los bibliotecarios, por lo tanto piensa que no debe haber instituciones que los represente por separado.
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